Tras la Conquista, el café llegó a México en el año 1796 a la región de Córdoba, Veracruz. La planta fue traída de Etiopía y desde el Virreinato se produjo mayoritariamente para consumo local. De acuerdo al antropólogo Diego Prieto, fue hasta el siglo XIX cuando el café, cosechado en los grandes latifundios veracruzanos, se extendió a los mercados exportadores.
